Una de las grandes preocupaciones de los hosteleros llega cuando se ven demasiados gastos, pero no saben de dónde recortar para que sean menores sin perjudicar la calidad del negocio. No te preocupes, que te explicamos cómo reducir costes en un restaurante sin perder ni un ápice de categoría.

Cómo reducir costes en un restaurante sin bajar la calidad

Calidad sobre cantidad

No es nada conveniente poner raciones enormes, ya que la tendencia es que luego sobre bastante. Y los desperdicios que acaban en la basura, implican pérdidas. La cantidad está directamente relacionada con lo que gastas en un plato.

Más vale que sirvas raciones normales de buena calidad, pesando los ingredientes que corresponden para no pasarte. El cliente estará satisfecho porque podrá probar más cosas, todas excelentes, y tú también, porque no tendrás que tirar restos. Controla el tamaño, y así controlarás los costes.

Compra varias veces a la semana

Si compras una sola vez a la semana, no controlarás bien las cantidades, y probablemente tengas que terminar tirando productos que se han pasado.

Observa el número medio de clientes que sueles tener, y compra en función de dicho número. Si de lunes a jueves tienes menos, adquiere menos cantidad, y elévala para el fin de semana. E incluso haz dos adquisiciones durante los días festivos, en función de las necesidades. Así ofrecerás producto siempre fresco y sobrará menos, reduciendo el coste, puesto que lo que se tira, no se aprovecha.

Incluye el número justo de platos en tu carta

Una carta demasiado extensa no es rentable. Tendrás que comprar muchos ingredientes y ocupar a más personal en tareas que no son efectivas, como la colocación de estos. Además, el cliente tardará más en decidirse, y por tanto rotará menos.

Así que mejor selecciona los platos más rentables, pon el número adecuado de platos, y usa Menumaker para diseñar cartas asequibles y que resulten altamente beneficiosas para el negocio y satisfactorias para el cliente.

Reducir costes en un restaurante no es tan difícil, y merece la pena. ¡Ponte manos a la obra!