Está claro que cuando una persona es alérgica a un alimento, debe huir de todo aquello que lo contenga. Pero no siempre es fácil, puesto que al tratarse de nutrientes muy comunes, puede que vayan encubiertos. Veamos qué ingredientes a evitar si eres alérgico al huevo.

Al tratarse de un elemento muy común y socorrido, además de tener numerosas propiedades culinarias, el huevo tiene múltiples utilidades tanto en la cocina como en la elaboración industrial. Veamos cuáles son.

Alérgico al huevo: descubre usos del huevo en la industria alimentaria

  • Aglutinante y adhesivo
  • Emulsionante
  • Espumante
  • Coagulante
  • Colorante
  • Espesante
  • Proporciona un acabado brillante
  • Aromatizante
  • Clarificante
  • Además, en ocasiones sólo se utilizan algunos de los componentes como la ovoalbúmina, la lisozima o la lecitina.

Como podéis comprobar, es un elemento muy usado porque es fácil de manipular, emplear, almacenar, manejar, distribuir y dosificar, es muy versátil y su seguridad alimentaria está garantizada. Por tanto es necesario extremar las precauciones con este producto y leer detenidamente el etiquetado para evitar males mayores.

No obstante, vamos a ver en qué ingredientes más comunes de platos cocinados se suele encontrar presente este alimento para evitar males mayores.

Alérgico al huevo: ingredientes que contienen huevo

  • Salsas de acompañamiento o que sean uno de los componentes. La más conocida es la mayonesa, pero hay otras que lo contienen. Recuerda que en ocasiones el huevo puede ser sustituido por leche, como es el caso de la lactonesa. Lo mejor es preguntar o leer la etiqueta.
  • Pastas. Cuidado con ellas, algunas pueden estar elaboradas con huevo.
  • Los platos que van rebozados o empanados también lo suelen llevar.
  • Hojaldres, pizzas, empanadas. También pueden contener, en especial si la superficie es brillante o son industriales.
  • Bollería y pastelería. Suelen contener en su mayoría.
  • Postres. En especial flanes, aquellos que lleven merengue, turrones, cremas, etc.
  • Golosinas, helados, batidos y caramelos también lo pueden integrar.
  • Gelatinas.
  • Cereales. No todos, pero si algunos casos.
  • Productos cárnicos como embutidos, salchichas, fiambres o patés.
  • Comidas preparadas o de lata.
  • Cafés que contengan crema.
  • Sopas y cremas.

También hay que tener especial precaución con aquellos que contengan los siguientes términos:

  1. luteína o pigmento amarillo
  2. albúmina
  3. lecitina
  4. todos aquellos que comiencen con ovo, como por ejemplo ovoalbúmina
  5. coagulante
  6. emulsificante
  7. lisozima
  8. vitelina

Estos son sólo algunos, pero como siempre advertimos, habrá que leer atentamente las etiquetas del producto y buscar aquellos excipientes que nos generen dudas para asegurarnos completamente de que no hay problema.

Y qué pasa cuando vamos a un restaurante. Si vamos de compras podremos tener más cuidado, pero cuando salimos, estamos en manos de los profesionales de la hostelería.

Lo más adecuado es acudir únicamente a aquellos que cumplen la normativa europea de alérgenos y muestran los iconos en su carta, pues ellos son los que aportan todas las garantías. También es recomendable avisar de que hay un comensal con ese tipo de alergia o intolerancia para que se aseguren y eviten la contaminación cruzada.

En todo caso, los auténticos profesionales revisan cuidadosamente los ingredientes que usan y ponen los iconos en sus cartas. Si quieres modelos que te orienten para tu negocio y acertar plenamente, te recomendamos que uses MenuMaker.